martes, 6 de diciembre de 2011

Crisis de confianza


Como sucede casi siempre, es relativamente fácil dilucidar a la vista de cualquier suceso, pero el caso y la dificultad siempre es, saber cómo anticiparse y tener visión de futuro.

La experiencia y los hechos pasados solo sirven como mera referencia estadística, que en algunos casos, pueden ser de utilidad y aplicación práctica, cuando se conoce la actuación de la mayor parte de los ingredientes y estos pueden ser controlados, modificados y medibles en cuanto a sus variables y resultado.

A priori, es muy difícil anticipar y establecer a futuro cuanto queramos de cualquier situación, por desconocimiento en el tiempo de la concurrencia de toda una serie de factores de las diferentes acciones humanas, la caducidad implícita, el aporte de la innovación, la evolución del progreso, el conocimiento y la interactuación de los ingredientes.

Un principio esencial sería, que nunca sea de aplicación legítima el mayor conocimiento y medios con ventaja para nadie, subsanando y resarciendo en el tiempo la ventaja o el perjuicio que se pueda producir. Esta regla de oro sería de Universal aplicación, si la intención y confianza están a salvo de cualquier duda.

Es fundamental una real y efectiva independencia de la justicia y los jueces, que deberían, además de administrar e impartir, subsanar de facto omisiones o carencias en base a un código de buenos usos, asunción de responsabilidad y una ética que permita establecer la base de confianza necesaria para el progreso sin ventajas para nadie.


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